Mujer, desigualdad y pobreza

La brecha

La brecha que separa a los hombres y las mujeres en África, y particularmente en la región Subsahariana, supone un importante impacto en el desarrollo, al existir un número elevado de hogares encabezados por mujeres. Este continente refleja de manera clara la creciente "feminización de la pobreza" lo que obliga a atender las necesidades específicas de las mujeres en las políticas de erradicación de la pobreza y en las políticas de desarrollo. La pobreza de las mujeres está particularmente relacionada con la discriminación que vive en el libre acceso y ejercicio de sus derechos económicos. Esta situación repercute en su autonomía y limita sus condiciones vitales y laborales. A pesar de ello las mujeres africanas mantienen el 90% de la economía informal, producen el 80% de los alimentos y sustentan a más del 40% de las familias del continente.

3 indicadores

En el Informe sobre Desarrollo Humano de 2010 que elabora el PNUD se han introducido tres nuevos e innovadores indicadores: el índice de Desarrollo Humano ajustado a la desigualdad (IDH-D) el Índice de Desigualdad de Género (IDG) y el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), es decir nuevos caminos para medir el desarrollo humano en el que la mujer juega un papel central. Según datos del Informe sobre Desarrollo Humano, al introducir el parámetro de la desigualdad, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) mundial ha bajado de 0,68 a 0,52, es decir que a nivel global se pasa de un IDH alto a uno medio. Las pérdidas son más acusadas en países con mayor desigualdad como Mozambique 45%, Namibia 44% República Centroafricana 42% etc. El Índice de Desigualdad de Género (IDG) es un parámetro que mide las diferencias en la distribución de los logros entre hombres y mujeres (se mide por ejemplo con indicadores como la tasa de mortalidad materna, la representación de la mujer en el Parlamento etc.). Según este informe de los 10 países menos igualitarios en materia de género, ocho pertenecen al continente Africano. Según Jeni Klugman, la autora principal del Informe sobre Desarrollo Humano 2010, del PNUD “ofrecer a niñas y mujeres las mismas oportunidades en educación, atención médica, derechos legales y representación política que tienen los hombres, no solo es justo en términos sociales, sino una de las mejores inversiones posibles en el desarrollo de toda la población”. Las mujeres de África, sin embargo, están demostrando su fundamental aportación a la paz y al desarrollo del continente. En 2004 la concesión del Premio Nobel de la Paz a la recientemente fallecida Wangari Maathai fue un paso fundamental en el reconocimiento de la labor decisiva que las mujeres están desarrollando en el continente africano. En 2011 la concesión del Premio Nobel de la Paz a la Presidenta Ellen Johnson Sirleaf de Liberia, a Leymah Gbowee también de Liberia y a Tawakul Karman de Yemen, tres mujeres que se han destacado por su lucha por la paz, refuerza el reconocimiento a la necesaria participación equitativa de las mujeres en todas las decisiones de paz, seguridad y democracia.

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