Adelante, mujeres

Devuélvannos a nuestras niñas

Hay asuntos que deberían estar en la primera línea del debate global. Asuntos que afectan a millones de personas en todo el mundo, que marcan la vida de millones de hogares. Asuntos que la ciudadanía global, porque eso somos ya, arrastra desde hace demasiado tiempo sin que hayamos sido capaces de asumirlos y de resolverlos como lo que son, lacras de alcance mundial que hacen imposible una convivencia justa y en paz.

Uno de esos asuntos, seguramente el asunto, es la violencia que se ejerce contra las mujeres. En todo el mundo, incluidos por supuesto los países desarrollados, una de cada tres mujeres la sufre. ¿Cómo puede ser?, ¿cómo podemos aceptar con la naturalidad con que lo hacemos que la mitad de la población del planeta viva permanentemente en riesgo de convertirse en víctima de violencia?

Simplemente por la envergadura de esta amenaza, hace mucho tiempo que todos los gobiernos, todas las instituciones nacionales, regionales y globales, la sociedad civil, los medios de comunicación, la comunidad internacional en su conjunto, debería haber situado la violencia que se ejerce contra las mujeres como una prioridad mundial.

Todavía no lo hemos conseguido, pero un suceso tan terrible e intolerable como el secuestro en Nigeria de más de doscientas niñas de un internado por el mero hecho de ser estudiantes ha puesto de relieve, en su versión más cruda, que las mujeres, no sólo estamos expuestas al maltrato en nuestros propios hogares o a los abusos y violaciones en los conflictos armados, sino que también podemos ser el blanco del fanatismo religioso y político, del terrorismo más feroz.

El terrorismo que atenta contra lo más valioso, lo más preciado que la humanidad ha conseguido a lo largo de la historia: el derecho a la libertad, a la dignidad, a la integridad física y moral, a la educación. El derecho a seguir avanzando en un camino, el de la igualdad, que ya ha demostrado ser el mejor camino para avanzar, no sólo las mujeres, sino el conjunto de la ciudadanía, porque la igualdad es buena para todos.

Mientras no nos sean devueltas sanas y salvas las niñas de Nigeria, mientras no se castigue a los criminales que las han secuestrado, mientras no seamos capaces de hacer entender a todos y cada uno de cuantos le tienen miedo a la libertad de las mujeres que    estamos dispuestos a pararlos en seco, todos nosotros, la ciudadanía global, seremos rehenes de la sinrazón, la brutalidad, la inhumanidad.

Devuélvannos a nuestras niñas!

# BringBackOurGirls

María Teresa Fernández de la Vega

Presidenta de la Fundación Mujeres por África

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